miércoles, 13 de abril de 2011

EL TERRUÑO EXISTE


Sophie Kuhn llega a la Ribera del Duero en 2003, buscando algún sitio en el que trabajar.No es una enóloga mediática. No es una personalidad del mundo del vino. Ni siquiera es conocida. Está más centrada en conocer el terruño en el que trabaja, en elaborar vinos que reflejen el lugar donde nacieron, en desarrollar los vinos de las bodegas para las que trabaja que en ninguna otra cosa. Nacida en Alsacia, en una familia relacionada con el vino (Domaine Haasz-Silber en Dambach-la-Ville y Domaine Engel en Orschwiller, conocidos por su Grand Cru Praelatenberg), con estudios de enología en Borgoña, un 'master' en 'terroir', 'stage' en Cheval Blanc y estancias en Toscana y en Australia.

Empezó en Cillar de Silos, y los comienzos no fueron fáciles especialmente por el tema del idioma. "Cuando llegué no hablaba español", nos cuenta, "y aprendí ahí, en Cillar de Silos, donde además aprendí muchas otras cosas". Después de dar no pocas vueltas y de idas y venidas a diferentes regiones productoras del planeta, se centró en trabajar de 'enóloga consultora', ayudando principalmente en tres proyectos.



"Realmente la zona que conozco de la Ribera es la burgalesa, pues es donde trabajo. Se habla mucho de Valladolid, pero fíjate que en Burgos se encuentra la mayor parte del viñedo". Efectivamente, casi las tres cuartas partes del viñedo de la denominación (15.600 hectáreas de las 21.000) pertenecen a los 59 municipios de la provincia de Burgos, frente a 19 de Valladolid, seis de Soria y cinco de Segovia.



Las tres son bodegas familiares, que han comenzado recientemente, con cierta extensión de viñedo en propiedad, por lo que pueden seleccionar las mejores uvas para sus vinos y venden el resto. Son parte de la cantidad de viticultores que se lanzan a hacer sus propios vinos. El modus operandi de Sophie pasa por vendimiar pronto ("la madurez fenólica no es lo único"), despalillar las uvas, fermentar en acero inoxidable, vinificando con levaduras autóctonas cada parcela por separado si es posible ("hay veces que no puedes, si te entra demasiada uva a la vez, depende de cada año, depende sobre todo de los depósitos de que dispongas,…), hacer maloláctica en depósitos (o en barrica) e igualmente criar cada parcela independientemente si es factible.



"En general hacemos tres gamas de vino en cada una de las bodegas, uno con las viñas 'jóvenes' (entre 15 y 30 años), con una crianza corta, entre los 4 y 10 meses, una selección de viñas viejas, donde trabajamos viñedos de 40 a 70 años y la crianza es de 12 a 14 meses con algo de madera nueva, y luego ya los vinos de pago, cada uno con unas características muy particulares, algunos realmente viejísimos, a los que tratamos más personalizadamente, pudiendo fermentarlo, por ejemplo en tinas pequeñas de roble".



A menudo mencionamos lo minúsculos que son los famosos pueblos de la Côte d'Or borgoñona como Vosne Romanée o Chambolle-Musigny, pero nuestros municipios castellanos de la Ribera del Duero tampoco le andan a la zaga. Las bodegas que hoy les contamos están en La Aguilera, Anguix y Fuentelcésped. Tres terruños que existen, pero que no se conocen. Veamos…



Hacienda Solano, La Aguilera


La Aguilera es un pueblo a unos 10 kilómetros al noroeste de Aranda de Duero, en el que hay muchos pinares, las parcelas de viña son pequeñas, el clima es más fresco, pues el viñedo está a casi 1.000 metros de altitud. Es uno de esos pueblos como los del viñedo Borgoñón; cuenta tan sólo con 239 habitantes, es decir que existen casi exclusivamente en los mapas vinícolas. La bodega es un proyecto familiar que arranca en 2002, y Sophie trabaja allí desde 2006. Son cinco hermanos que tienen unas 10 hectáreas de viñedo propio, el más joven plantado hace 15 anos, y los más viejos son anteriores al ataque de la filoxera.



En el campo no emplean herbicidas, abonos inorgánicos ni productos de síntesis, Ésta es una tónica que encontramos en las tres bodegas. Son familias de viticultores, que trabajan, respetan y entienden el viñedo, que es la base fundamental para elaborar un buen vino.



Por ahora han lanzado Hacienda Solano, un semi-crianza (o 'roble', denominación que no nos gusta nada…) y un Hacienda Solano Selección Viñas Viejas, pero ya están en camino dos vinos de pago: Pena Lobera y Cascorrales, desde 2007 y 2006 respectivamente. Hacienda Solano Viñas Viejas proviene de viñedos de unos 60 años sobre un suelo calizo en el que hay bastantes piedras. El vino es algo austero y a la vez fino. Como contraste el Yotuel 2007 Selección –también de viñas viejas– es algo más cálido, tal vez por la mayor presencia de caliza en el suelo. Estos vinos se crían al menos 12 meses en barricas ("depende del vino, depende de la añada"), aunque salen todos con la contraetiqueta genérica de la cosecha.



Respecto a los vinos de pago, el Solano Finca Carroscales, es de una viña prefiloxérica, "plantada en mil ochocientos y pico", en la que hay bastante arena y la filoxera no sobrevive en este tipo de terreno. A pesar de la edad la viña es bastante productiva. De este vino hacen unas cuatro barricas, que se traducen en unas 1.200 botellas. La primera sensación al probarlo es que detrás de este vino hay un auténtico gran viñedo, lo que para nosotros diferencia los grandes vinos del resto.



Gallego Zapatero, Anguix



Anguix, a sólo 8 kilómetros al norte de Roa, cuenta con la friolera de 152 habitantes (en 2010 según el INE). Los viñedos del pueblo están a una altitud aproximada de 550 metros. Gallego Zapatero es también una pequeña bodega familiar, de Mariano Gallego, Vicenta Zapatero y sus hijos, que elabora todos sus vinos de las uvas de sus casi 9 hectáreas de viñedos, tanto jóvenes, plantados en los años 90 e incluso ya en este siglo, y otras muy viejas, plantadas en los años 20, 30 y 40 con diferentes alturas, suelos y orientaciones. Están en Anguix, y la bodega comienza a elaborar y embotellar sus vinos en 2006 con la marca Yotuel. La base es el trabajo meticuloso en la viña con el fin de mantener unos rendimientos bajos y una uva lo más sana posible, que represente la tipicidad de Anguix donde abundan los cerros y los valles de suelos arcillosos con caliza y arena, o de los pagos específicos donde se encuentran sus viñas más viejas.



La gama está compuesta por 5 vinos, Yotuel Roble, mezcla de uvas más jóvenes en espaldera y otras más viejas en vaso criadas durante unos 7 meses, Yotuel Selección, ensamblaje de varios viñedos de más de 75 años y tres vinos de pago, La Nava (una excepción, pues se trata de una viña en vaso plantada en 1996), San Miguel y Valdepalacios.



El Yotuel Viñas Viejas –probamos un 2006– ya no se elaborará más puesto que se denomina a partir de ahora Valdepalacios y desde 2007 se vinifica en madera, lo que le da una dimensión diferente. El Yotuel San Miguel son dos barricas de un pago de más de 80 años, una preciosa viña plantada en los años 20 en una ladera con orientación sur, que ellos describe como un cotarro (palabra que quiere decir ladera de un barranco) que elaboran por primera vez aparte en 2008.


De Blas Serrano, Fuentelcésped



Fuentelcésped se encuentra a unos 12 kilómetros al sureste de Aranda de Duero y también tiene una población minúscula, 211 habitantes en este caso. A pesar de que los viñedos se encuentran a bastante altura, unos 900 metros sobre el nivel del mar, el microclima de la zona es bastante más cálido, que proporciona un perfil de vino más potente.



De Blas Serrano pertenece a dos familias como el nombre apunta, y sus instalaciones están en Fuentelcésped, aunque también tienen viñedos en la cercana Fuentespina. Fue creada en 2005 año en el que Luis Miguel de Blas, quién trabaja en algo completamente ajeno al vino, se lanza a la locura de montar una bodega por su amor al campo y su pasión por el vino ("esto no es racional", nos explicaba, "esto es una locura en la que no te metes por dinero").



Aquí usan marcas diferentes para cada uno de los vinos: Phylos para el más joven, De Blas Serrano para la selección de viñas más viejas y Mathis para el de pago. Como curiosidad han vinificado un par de veces uvas de albillo que se encuentran mezcladas con el tempranillo en las viñas más viejas por separado, criándolo también por separado. Ahora mismo tienen el 2009 en una barrica de 500 litros usada (comprada en Rueda), lo que le da un carácter muy ahumado, pero demuestra el potencial que puede tener la albillo. La muestra está mejor al cabo de varios días. Obviamente es un vino fuera de la DO.




Phylos representa el principio de su gama, y se va a lanzar ahora el 2008. De Blas Serrano 2007, a pesar de estar a más altura denota un poco más la temperatura más alta de su zona. Respecto al Mathis, elaborado con las uvas de sus viñedos en vaso más viejos, algunos centenarios, y por supuesto de secano, nos sorprende el 2006, donde a pesar de la calidez de la añada hay mucho frescor. "En 2006 vendimiamos muy pronto. En general me gusta vendimiar pronto, aunque claro, depende de la añada; en 2006 y 2009 hubo mucho calor, y era claro. Pero 2007 y 2008 fueron frías y complicadas, por ejemplo en 2007 tuvimos además heladas y granizo. Así que depende de la añada…" .



Tres bodegas en tres lugares de la Ribera, trabajo muy parecido, pero resultados diferentes… ¿Va a ser que el 'terroir' existe?

1 comentario:

José Luis Sáez Sáez dijo...

Por si fuera interesante o útil para ti, he publicado el siguiente blog:
http://plantararboles.blogspot.com
Es una guía breve y práctica para que los amantes del campo y la montaña podamos sembrar/plantar árboles, casi sobre la marcha, aprovechando las semillas que nos dan los árboles de la región y los esquejes que de ellos podemos hacer.
Salud,
José Luis Sáez Sáez